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Jambo Bwana

miércoles, febrero 17, 2010

Nieve

Si el invierno pasado resultó pródigo en nevadas, esta temporada no le va a la zaga. Hemos perdido ya la cuenta de las nevadas y de las incomodidades causadas por la nieve durante este año. Ver nevar es bonito, al calor de una chimenea con una taza de café bien caliente en la mano.



Pero resulta algo muy distinto cuando tienes que sufrir las incomodidades que origina en los inevitables desplazamientos.



En cualquier caso, resulta bonito contemplar las habituales estampas del paisaje que nos rodea todo cubierto de ese blanco resplandeciente; y observar los copos que van cayendo mansamente para fundirse en ese manto de nieve.

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sábado, febrero 06, 2010

Un paseo por Milán

La escapada de turno ha sido a Milán, la segunda ciudad más poblada de Italia, y no para ver un partido del Inter o del Milán. En la capital industrial de Italia conviven lo moderno con lo antiguo de una forma sorprendente.



Con sus 127 metros de altura, la torre Pirelli es el rascacielos más emblemático de la ciudad; aunque no es nada frente a la majestuosidad del Duomo, la catedral de Milán, impresionante por fuera y por dentro.





Así como el consabido paseo por sus terrazas o cubiertas, desde donde, a pesar de la considerable altura, la Madonnina, la estatua en cobre en el punto más alto del templo, nos sigue quedando bastante lejos.



Desde la Plaza del Duomo, atravesando las galerías de Vittorio Emanuele, donde se reunen las más prestigiosas marcas de moda,





se llega a la Plaza de la Scala, donde se ubica el prestigioso Teatro de la Scala de Milán, discreto por fuera y espectacular por dentro, del que solo podemos mostraros la antesala de los palcos porque está prohibido hacer fotos en el interior.





No muy lejos, el Castillo Sforzesco,



y la iglesia de Santa María delle Grazie, con Il cenacolo o La última cena del genial Leonardo da Vinci y principal objetivo de nuestra visita a Milán. Pero no pudo ser. Hay que hacer una reserva para poder contemplar el fresco desde una página web que funciona francamente mal y, claro está, nos quedamos con las ganas. Bueno, así tenemos la excusa para volver a Milán, para ver Il cenacolo y, de paso, ¡por qué no! asistir a una ópera en la Scala.

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