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Jambo Bwana

viernes, diciembre 11, 2015

To beep or not to beep

Si estando en la carretera oyes un beep beep
ten la seguridad que se trata de mí;
y si intentas seguirme te va a anochecer,
pues ni el feroz coyote me puede comer.

Para los que transcurrió nuestra infancia con los personajes de animación de la Warner Brothers, el Correcaminos y el Coyote, aquellos breves minutos que duraba cada episodio de televisión nos transportaban a un mundo imaginario en el que, al menos yo, nos identificábamos con la extremada torpeza del Coyote en su persistente e incesante intento de alcanzar al Correcaminos para comérselo. El título de este post hace referencia a un capítulo de los 48 cortos existentes correspondiente al año 1963, dirigido por Chuck Jones y Maurice Noble.


En la mayoría de los episodios se ralentizaban las imágenes de los protagonistas para mostrarnos sus supuestos nombres científicos que solían variar en cada corto.


No creo que haga falta decir que ninguno de ellos se correspondía con el verdadero nombre científico que no fue utilizado hasta el episodio número 45 (2003), The Whizzard of Ow, y que son: Geococcyx californianus (Correcaminos) y Canis latrans (Coyote).
Pero en la serie había un tercer personaje, la Compañía ACME de venta de productos por catálogo a través de los cuales el Coyote intentaba conseguir sus propósitos.


Esa ficticia Compañía ACME tuvo una gran repercusión posterior gracias a los Looney Tunes y al protagonismo que adquirió en la película ¿Quién engañó a Roger Rabbit? dirigida por Robert Zemeckis en 1988. Aunque bastante debatido, el origen de ACME parece proceder de la palabra griega ακμή, que vendría a significar "en la cumbre".


Las penosas experiencias del Coyote con los productos ACME sirvieron para que nunca nos fiáramos de determinadas empresas a las que inconscientemente asociábamos con dicha marca. Pero a lo que queríamos hacer referencia es, en la lógica comicista que envuelve este blog, a la demanda interpuesta por Coyote (Wile E. Coyote) contra la empresa ACME en 1990 por las lesiones sufridas de forma reiterada por los defectos de manufactura y/o advertencias inadecuadas de los productos de dicha compañía. En total, 85 artículos adquiridos con resultados penosos para Coyote.


El montante de la demanda ascendía a 38.750.000 $ en concepto de daños generales, tanto físicos como mentales, así como gastos médicos, honorarios de abogado y días perdidos como trabajador por cuenta propia, esto es, en su caso, depredador. La demanda no tiene desperdicio por cuanto enumera y detalla muchos de sus percances con los productos ACME.


El texto original de la demanda es accesible desde aquí. Para los que prefiráis una versión en castellano, podéis hacerlo en este otro enlace.
Lo mejor de la historia es que tuvo su respuesta en un alegato profesional defendiendo a la Compañía ACME de la demanda interpuesta desmontando los diferentes argumentos de Wile E. Coyote. En dicho alegato se presenta a Coyote como "un negligente cuya propia negligencia supera cualquier posible negligencia de la empresa ACME". Para ello presentan como prueba los propios vídeos de la serie en los que tras sufrir tan aparentes y horrendos percances, se ve no más allá de 30 segundos después al personaje totalmente ileso y sin daños físicos permanentes. Pero es más, según los requisitos para la adquisición de explosivos, se deduce que Coyote lo hizo con una licencia falsificada y, por tanto, realizó compras ilegales de los mismos para un uso indebido ya que estos nunca deben ser detonados cerca de personas o animales.
La demanda de Wile E. Coyote debió desestimarse ya que no hemos encontrado referencia alguna posterior al respecto excepto las legítimas opiniones de fervientes admiradores del personaje del Coyote como es mi caso.

Os dejo con el enlace en youtube al corto titulado To beep or not to beep.

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