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viernes, marzo 20, 2009

¿Es eso cierto?

Alberto Granados es el autor del libro ¿Es eso cierto? que con motivo del día del padre, ayer, me han regalado. Lo malo de que te regalen libros es que tienes que acabar leyéndotelos.



Sin embargo, esa vez, he de reconocer que la lectura de este libro me ha enganchado. La referencia a los premios Ig Nobel y por ende a los Annals of Improbable Research es, sencillamente, fascinante.

Desde el Ig Nobel de Entomología de 1997 a Mark Hostetler, autor ese año del libro That Gunk on Your Car; A Unique Guide to Insects of North America (Esa porquería en tu coche... ) en el que se dedica a describir los insectos empotrados contra el parabrisas de los autos...



... al último Ig Nobel de Biología a Marie-Christine Cadiergues, Christel Joubert y Michel Franc por el estudio sobre qué pulgas saltan más, si las de los perros o las de los gatos: A comparison of jump performances of the dog flea, Ctenocephalides canis (Curtis, 1826) and the cat flea, Ctenocephalides felis felis (Bouché, 1835) (Veterinary Parasitology 2000; 92: 239-241), el libro se encuentra plagado de anécdotas y estudios científicos, al menos, curiosos.

La Ciencia siempre nos asombra, incluso la Ciencia Improbable.

viernes, enero 30, 2009

Pan con sorpresa

El libro Notas de cocina de Leonardo da Vinci de Shelagh y Jonathan Routh nos ofrece una de las imágenes menos conocidas del gran genio del Renacimiento. La historia del artista-cocinero está repleta de anécdotas curiosas, algunas de ellas divertidísimas y nos descubre a un Leonardo obsesionado con los inventos para la cocina y con recetas excéntricas, al estilo de la nouvelle cuisine, que nadie comprendía en su época, podemos leer en la reseña que de este libro hace el Blog Ovejas Eléctricas.



Uno de los primeros diseños de una máquina para transformar la lasaña en espaguetis de Leonardo resultó irrealizable en la práctica, la lasaña se partía cuando era sometida a tensión (Codex Atlanticus, fol. 5Ir.). No obstante acabó consiguiendo los cordeles comestibles tal y como los conocemos en la actualidad.

De la segunda parte del libro, el cual recoge íntegramente el hipotético Codex Romanoff, un manuscrito que desde hace años se atribuye a Da Vinci y que supuestamente se encuentra en el Museo del Ermitage de Leningrado, aunque el museo niega su existencia, me ha llamado la atención la evolución de una receta de Leonardo da Vinci en el tiempo, a lo largo de su códice, y que por su sencillez merece ser expuesto aquí.

He estado pensando en tomar un trozo de pan y colocarlo entre dos pedazos de carne. Mas, ¿cómo llamaré a este plato?

Más adelante, el maestro vuelve a escribir:

He estado pensando de nuevo en el pan y la carne. ¿Y si dispusiera la carne entre dos trozos de pan? ¿Y cómo podría llamar a este plato?

Finalmente, Leonardo encontró la solución e inventó el precursor del popular bocadillo:

Estoy dudando sobre la conveniencia de disponer la rebanada de carrillo de buey entre dos pedazos de pan y no al revés. De esta forma crearía un plato como no se ha visto nunca en la mesa de mi señor Ludovico. En verdad, se podría disponer de toda suerte de cosas entre los panes: ubres, testículos, hígados, orejas, rabos y otras por el estilo. Y al no poder ver los comensales el contenido, éste resultará una verdadera sorpresa cuando lo ataquen con sus cuchillos. ¿Cómo podría llamar a tal plato? Pan con sorpresa.