Mostrando entradas con la etiqueta batalla de Queronea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta batalla de Queronea. Mostrar todas las entradas

sábado, octubre 17, 2026

Contenido adicional

  A petición de algunos de los lectores de la novela, he realizado un índice de personajes reales, ficticios y mitológicos citados en la novela Queronea, así como he incluido algunos mapas orientativos de la Grecia Antigua, la región de Beocia y la antigua Tebas. Obviamente, toda esa información no puede encontrarse en la novela, por lo que (en parte) la añado aquí para los que estéis interesados y os pueda resultar más fácil su lectura.

   Espero así poder suplir algo importante que, en su momento, no resultó del interés de la propia editorial, una serie de mapas ilustrativos de esa parte de Grecia donde tuvo lugar una de las batallas más decisivas de la historia: Queronea.





lunes, septiembre 21, 2026

Trece años después

    Hace relativamente poco, encontré una anotación de una especie de diario que llevaba yo sobre "ideas peregrinas"; en esa anotación (2 de enero de 2013), ponía: "Ayer se me ocurrió que la historia del Batallón Sagrado de Tebas podía ser una bonita historia para una novela histórica. Hoy he empezado a buscar documentación: Epaminondas, Filipo II, Queronea, hoplitas… Va a ser un proceso de documentación largo si se pretende contar una historia sólida. La historia lo es, pero hay que construir personajes y desarrollar un tema peculiar. ¿Seré capaz?" 

El pasado sábado 19 de septiembre fue la presentación oficial de la respuesta a esa pregunta. Y sí, he sido capaz. Han sido muchos años de labor intensa: de búsqueda de documentación, de información, de lectura de obras clásicas sobre la Grecia Antigua... de abandono del proyecto y de vuelta a retomarlo debido a las exigencias de mi profesión. Pero ahí está el resultado.

La presentación creo que fue amena, aunque obviamente, como parte interesada, no debo ser yo quien la juzgue. Contando con la complicidad del doctor José Ramón Castillón, médico del Consultorio Local de Moralzarzal y compañero de trabajo unos cuantos años, intentamos llevar a cabo algo a priori complicado: hablar de la novela sin contarla. Al fin y al cabo, no se trataba de hacer spoiler de mi propia obra.


Pero sí tratar del marco histórico en el que se desarrolla la historia que contamos. La Historia, aprendida como nos tocó a muchos tener que hacerlo, en plan: año 338 a.C. - Batalla de Queronea, es un perfecto rollo. Con el tiempo, acabas descubriendo que lo verdaderamente importante de la Historia es: ¿por qué sucedió? ¿qué y cómo sucedió? y ¿qué consecuencias tuvo aquello?


Claro que, contado así, eso es lo que deben hacer los libros de Historia, no una novela que pretenda ser histórica. De entre los más grandes escritores que se han dedicado a la novela histórica, para mí hay tres muy representativos: Robert Graves (Yo, Claudio); Mika Waltari (Sinuhé, el egipcio) y Mary Renault (La máscara de Apolo). En esas tres obras (como muchas otras) Claudio, Sinuhé, Nicérato —al igual que nuestro protagonista: Telaximandros— no cuentan «la Historia», sino lo que ellos ven, conocen, creen o les cuentan. No están contando la versión oficial histórica de una serie de sucesos; los protagonistas cuentan su historia, el presente que ellos están viviendo. Y este puede estar más o menos distorsionado en función de muchos aspectos. El más habitual, probablemente, sea el que quiere dar el propio autor para ajustar la historia del protagonista al marco histórico imprescindible de una novela histórica.

Como había que hacer entretenida la presentación, para la referencia al león de Queronea y dar una visión de la majestuosidad de este, recurrimos a alguna que otra diapositiva.


Al igual que, para explicar qué era el Batallón Sagrado de Tebas, recurrimos a un video explicativo (un corte del mismo) del Profesor de Historia Pedro Pérez, en su canal de YouTube, El Cubil de Peter:


Pero la principal objeción a la edición del libro fue la no inclusión de algunos mapas para facilitar la lectura y el recorrido que hacemos por la Beocia en los tiempos de la Grecia Antigua. Al respecto hay que decir que la fisonomía de algunas zonas de Grecia ha cambiado después de más de 2000 años. De hecho, el lago Copais actualmente no existe ya que fue desecado a finales del siglo XIX. A petición de algunas personas, me comprometí, en la presentación, a publicar un mapa orientativo de la localización de algunas de las poblaciones que se mencionan en la novela.


Aproveché la ocasión para contar cómo, con la ayuda de mi hermano mayor, gran aficionado a la Astronomía, llegamos a la conclusión de que la batalla de Queronea tuvo lugar el 2 de agosto del año 338 a.C., cuando algunas fuentes establecen que el hebdome (séptimo día) del mes de panamos (agosto) fue el 7 de agosto del 338 a.C., gracias, precisamente, a los datos astronómicos de la propia NASA.
Y, de paso, lucirnos un poco con la mención de alguna que otra anécdota relacionada con la novela, como la de que me puse en contacto con la directora del Museo Arqueológico de Queronea para consultarla un detalle sobre la tumba del Batallón Sagrado. Obviamente no me pudo aclarar nada porque estaba siendo objeto de un estudio pormenorizado al respecto, pero, a través de ella, llegué a un artículo muy interesante de Maria Liston, de la Universidad de Waterloo (Skeletal Evidence for the Impact of Battle on Soldiers and Non-Combatants), en el que se analizaron las heridas sufridas perimortem de algunos de los integrantes del Batallón, como la de la foto que aparece en ese artículo, en la que los restos cadavéricos muestran una importante sección de la cara producida por un objeto cortante desde una posición superior (¿sugeriría eso la participación de la caballería en la batalla de Queronea?)


Debo reconocer que fue un acto muy entrañable en el que muchas de las personas que estuvieron presentes encontraron el acto bastante ilustrativo y se mostraron muy interesadas en la historia que nos cuenta un supuesto superviviente de ese Batallón Sagrado de Tebas: Telaximandros de Tebas. Pero, de Telaximandros, hablaremos en otra ocasión.

jueves, agosto 06, 2026

Hace 2363 años

     El pasado día 2 de agosto se han cumplido exactamente 2363 años de un acontecimiento que marcó el curso de la historia de la Antigua Grecia: la batalla de Queronea.

    Ya habíamos publicado algo previamente (allá por el año 2013) respecto a esa batalla y como pudimos corregir un pequeño error que existía en Wikipedia. En dicha entrada, nos estábamos planteando escribir un relato que se nos ocurrió el año anterior, basado en aquellos acontecimientos. Pues bien, a día de hoy, trece años después, ese relato se ha convertido en una realidad.


    
    
    "Año 338 a.C. Una coalición de ciudades griegas se enfrentaa en Queronea al ejército de Filipo II de Macedonia y de su hijo Alejandro. Allí combate el Batallón Sagrado de Tebas, un cuerpo de élit formado por ciento cincuenta parejas de hombres unidos por el amor y el deber..."

    Publicada por TerraIgnota, Queronea supone para mí la culminación de un proyecto que me ha acompañado durante más de una década. Durante mis años de ejercicio profesional la idea fue creciendo poco a poco, aunque nunca encontraba el tiempo necesario para dedicarle la atención que merecía. Fue tras mi jubilación, al "colgar el fonendo", cuando pude afrontar por fin el reto de escribir la novela tal y como siempre la había imaginado.

    Aunque no es mi primer libro —El reto de la dislexia vio la luz hace ya algunos años—, sí es el primero de ficción y, probablemente, el trabajo del que más orgulloso me siento. Desde el principio me impuse una condición que complicó enormemente la escritura: respetar con el máximo rigor posible el marco histórico, las fuentes disponibles y las costumbres conocidas del mundo griego. Espero haber estado a la altura de ese propósito.

    Solo me queda animaros a leer Queronea. Ojalá disfrutéis de la historia al menos tanto como yo he disfrutado escribiéndola.

jueves, marzo 07, 2013

¿A quién le importa?

Wikipedia se ha convertido en la fuente del saber más consultada que hay. Es práctico y cómodo, lo reconozco, pero no siempre es todo lo rigurosa que debiera ser. Aunque sometida a frecuentes revisiones que permiten una continua actualización de la misma, está bien como una primera toma de contacto con un tema, pero no debemos acostumbrarnos a creer a pie juntillas todo lo que en ella se cuenta.
Durante un proceso de documentación para una ambientación de un tema sobre el que andamos indagando de cara a un posible relato, nos encontramos con una fecha determinada: 7 de agosto del año 338 aC, fecha en la que tuvo lugar la batalla de Queronea (según Wikipedia). Se trata de un hecho histórico importante porque en esa batalla, Filipo II de Macedonia y su hijo Alejandro Magno, acabaron con cualquier tipo de oposición de la alianza griega comandada por Atenas y Beocia.
Para ambientar nuestro relato, queríamos plantarnos la noche anterior, en las proximidades de Queronea, bajo el cielo de Beocia y describirlo. Mi hermano es un astrónomo aficionado muy reputado y ¿a quién recurrir mejor que a él para la ocasión? Para describir esa noche (¿había luna llena o nueva?) le pedí ayuda sabiendo de sus programas de simulación astronómica: el Stellarium y el Starry Night. Y así surgió todo: los diferentes programas daban resultados muy diferentes.
El avance del conocimiento humano se basa (o así es como debiera hacerlo), gracias a las contradicciones que surgen a menudo durante la investigación de un tema. Si dos contrastados programas astronómicos dan unos resultados tan diferentes, debe ser por alguna razón lógica y explicable, como así es.
Hay dos sistemas de medir los años antes de Cristo. Recurriendo al Catálogo de Fases de la Luna de la NASA esto se pone en evidencia. La historia no considera el año 0, el cual lógicamente existió, mientras que el programa astronómico que utiliza la página de la NASA sí. Por tanto, el año 338 BC es el -337 de la página mencionada. Ese año hubo luna llena el 10 de agosto (de hecho hubo un eclipse total de Luna ese día), y el resultado es compatible con la casi luna llena que resulta con el programa Starry Night para la noche del 6 al 7.
Como los datos no terminaban de concordar con determinados aspectos históricos, procedimos a revisar la propia historia.
Primero, ¿es fiable Plutarco? En sus Vidas Paralelas, Plutarco menciona un eclipse de sol casi total en el año 364 aC, el año que murió Pelópidas y cuyo eclipse fue interpretado por el Consejo de Tebas como una mala señal para su expedición contra Alejandro de Feres. ¡Y tan mala! Pelópidas perdió la vida en esa campaña en Cinoscefalos. Ambos programas coinciden en la fecha de ese eclipse haciendo la corrección oportuna del año 0: el 13 de julio, ¡y ha sido toda una pasada recrearse con dicho eclipse tal y como pudieron verlo los miembros del Consejo tebano!
Si Plutarco resulta fiable ¿qué es lo que falla en la aparente contradicción entre la fecha que marca y la que ofrece Diodoro Sículo? Aquí es donde radica el error difundido a través de Wikipedia.

Vamos por partes.
Es el año 338 aC, es decir, el año tres de la centésimo décima olimpíada, según la manera de contar los hechos por los antiguos.
Es el mes Metageitnion (el 2º mes ático); el Panamos de los beocios (entre julio y agosto).
Según Plutarco, era el séptimo día de ese mes (de malos augurios para los beocios, de donde él era natural: Queronea). Y aquí es donde surge toda la confusión porque algún lumbreras ha interpretado el 7º día del mes de Panamos como el 7 de agosto, cuando debiera ser el 2 de agosto, ya que el mes de Panamos empezó ese año el 27 de julio y sabemos que ese día había luna nueva en Atenas, por lo que la noche antes de la batalla, la luna debía encontrarse en un avanzado cuarto creciente.

Dicho todo esto, ¿a quién coño le importa que la batalla de Queronea fuera cuatro o cinco días antes de lo que menciona Wikipedia? Probablemente a casi nadie, pero mi hermano y yo hemos disfrutado con la búsqueda de la respuesta a la pregunta que nos hacíamos.