Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

domingo, enero 05, 2014

Volveré

Siguiendo con secuencias míticas del cine, empezaremos hoy con uno de los clásicos al que hemos hecho referencia hace poco en este blog: Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953).


Siguiendo con el cine en blanco y negro, Nunca en domingo (Jules Dassin, 1960) con una extraordinaria Melina Mercouri cantando la canción que obtuviera el Óscar a la mejor canción: Ta Paidiá tou Peiraiá (Los niños del Pireo).


Y siguiendo con canciones, cómo no recordar Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen, Gene Kelly, 1952). Según las crónicas, la secuencia fue grabada en una toma única y Gene Kelly estaba con fiebre.


En España también tenemos algún que otro clásico musical, pero yo me quedo con la canción Americanos de la entrañable película Bienvenido Mr. Marshall (Luis García Berlanga, 1953) rodada en Guadalix de la Sierra (Madrid). Una vez coincidí con Berlanga en el aeropuerto de Ibiza. Se encontraba solo tomando un café; tuve la delicadeza de no acercarme a pedirle un autógrafo.


O como no hacer referencia a Rita Hayworth en Gilda (Charles Vidor, 1946) cantando Put The Blame On Mame, cantada realmente por Anita Ellis. Esta sensual escena provocó que fuese prohibida en España algún tiempo. La escena siguiente es la famosa bofetada de Glenn Ford a Gilda que, por motivos de sensibilidad respecto al tema de la violencia de género, no vamos a reproducir aquí.


Y como la animación también forma parte del cine, una canción de una gran película: El Rey León (Rob Minkoff, Roger Allers, 1994).


Una preciosa canción de Roy Orbison, Pretty Woman (Garry Marshall, 1990) por la que una maravillosa Julia Roberts fue nominada al Óscar a la mejor actriz.


Bueno, como no pretendo convertir esta entrada en un monográfico sobre canciones y música en el cine, cambiaremos de registro. Un beso muy especial de una poco conocida gran película china: Una historia china de fantasmas (Ching Siu-tung, 1987)


Seguro que os resulta más familiar este otro beso de la película Spiderman (Sam Raimi, 2002)


Aunque para acabar por hoy este repaso de algunas escenas y secuencias del cine, una frase mítica de una gran película de ciencia ficción, Terminator (James Cameron, 1984): ¡Volveré!


sábado, diciembre 21, 2013

Alégrame el día

Este es el título del libro del escritor y crítico de cine Jesús Palacios que últimamente nos ha inspirado para "retomar" una afición un poco aparcada últimamente: el CINE (con mayúsculas).


Siempre me ha llamado la atención la confección de esas listas sobre las 100 mejores películas de la historia del cine, porque, además de haber muchas, suelen tener poco en común unas con otras. La subjetividad en el cine es lo que hace que una película que me pueda gustar a mí, no pueda gustarte a ti, querido lector, o viceversa.
Durante un tiempo, he estado dedicándome a recopilar algunas de mis secuencias (y/o frases) del cine que para mí resultan míticas. Deliberadamente he dejado fuera la escena de la escalinata de Odessa de El Acorazado Potemkin porque ya una vez traté sobre ella en otro blog. Junto a la escena de la ducha de Psicosis, debe tratarse de las dos escenas más elogiadas de la historia del cine.
Pero centrémonos en el tema, las aquí referenciadas no representan, necesariamente, un orden de prioridad.


Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, 1959, Billy Wilder): "Nadie es perfecto" en la secuencia final de la película.



De la extraordinaria película, La Princesa Prometida (The Princess Bride, 1987, Rob Reiner) una de las dos míticas frases, la de Iñigo Montoya. Robin Wright debutó en el cine en esa película en el papel de la bella Buttercup. Años después, hacía el papel de Jenny en nuestra siguiente película:


Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994), aclamada película ganadora de seis Óscars, lo que supuso que otra película que competía con ella, pasase a un injusto segundo plano:


Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994).
Hablar de gánsters y no mencionar El Padrino sería lo más parecido a un sacrilegio cinematográfico en toda regla:


Con El Padrino (The Godfather, 1972, Francis Ford Coppola) descubrí el concepto de montaje en paralelo. La vi con catorce años, al año siguiente de su estreno, gracias a que en aquella época los cines de verano eran bastante permisivos. Ese mismo verano vi otra película que, junto al padrino, despertó mi afición por el cine:


Cabaret (Bob Fosse, 1972), De la mano de Coppola y Fosse, llegué a descubrir un cine con mayúsculas: Citizen Kane, Acorazado Potemkin, Casablanca:


Casablanca (Michael Curtiz, 1942) es un clásico lleno de escenas míticas. Aquí hemos seleccionado el "siempre tendremos París", pero está el "tócala otra vez Sam" o "creo que este es el comienzo de una gran amistad".
Y como los clásicos llevan a los clásicos, es imposible no recordar a Charlie Chaplin en La Quimera del Oro (The Gold Rush, 1925, Charles Chaplin), del mismo año que El acorazado Potemkin.


O al inolvidable Groucho Marx en tantas y tantas escenas de películas cuasi surrealistas como Sopa de Ganso (Duck Soup, 1933, Leo McCarey)


El cine alcanzó el color para hacer grande una de las películas más famosas de la historia: Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind, 1939, Victor Fleming, George Cukor, Sam Wood)


Aunque seguimos con el cine en blanco y negro durante muchos años más, pudimos seguir disfrutando de momentos maravillosos.
Dejaremos para futuras entradas más momentos estelares. Por hoy, es una buena dosis de cinemanía, no sin antes hacer referencia a la mítica frase que da título a este post: "Alégrame el día", de la película Impacto Súbito (Sudden Impact, 1983, Clint Eastwood)



domingo, septiembre 15, 2013

Vacaciones en Roma

Mi octavo Viaggio in Italia tenía que terminar allí donde conducen todos los caminos: Roma, la ciudad eterna. Roma es el escenario de una de las películas más entrañables y emblemáticas de nuestro acervo cultural familiar: Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953), protagonizada por Gregory Peck y Audrey Hepburn. Película que, lógicamente, volvimos a ver tras regresar de Roma.
El argumento, de tan simple que es, da para una gran película entre cuyos guionistas figura Dalton Trumbo después de la rectificación que hizo, en diciembre de 1992, la Academia de Hollywood al obligar a cambiar los registros de los títulos de crédito. El Oscar al mejor guión que había ganado la película, fue entregado a título póstumo a la viuda de Trumbo el 10 de mayo de 1993.  Durante una visita a Roma, Ana, la joven princesa de un pequeño país centroeuropeo, trata de eludir el protocolo y las obligaciones que implica, escapándose de palacio para visitar la ciudad de incógnito. Así conoce a Joe, un periodista americano que busca una exclusiva y finge desconocer la identidad de la princesa. La pareja vivirá unas jornadas inolvidables recorriendo la ciudad.




La película hace un repaso de muchos de los lugares más emblemáticos de Roma.



Desde la Basílica de San Pedro en Ciudad del Vaticano hasta el Foro Romano, pasando por la Fontana de Trevi



donde, por cierto, sigue existiendo la farmacia que aparece en la película, no así la barbería.



No puede faltar en la película, ni en nuestras Vacaciones en Roma, la Plaza de España.



Ni el majestuoso Coliseo



tanto por fuera como por dentro.



O el monumento a Vittorio Emanuele II.



Pero algo que no puede faltar y que es una de las escenas más divertidas de la película, improvisada para la ocasión por el propio Gregory Peck, es la escena de la Boca de la Verdad,  en la Iglesia de Santa Maria in Cosmedin.



Hay muchos más lugares, desde la Plaza de la Rotonda donde se encuentra el Pantheon, hasta el Puente Sant' Angelo y el Castillo del mismo nombre; pero tampoco se trata de ser excesivamente minucioso, aunque existen las pruebas de ello.
Si antes decíamos siempre nos quedará París, a partir de ahora deberemos añadir y Roma.

miércoles, septiembre 11, 2013

Capri, una isla de cine

Situada a 42 km de Nápoles y 19 de Sorrento, la isla de Capri es uno de los lugares con más encanto de la provincia de Campania, en Italia. Con sus poco más de 10 km. cuadrados y un perímetro de 17 km., Capri encierra todo un historial cultural. Fue la isla preferida tanto por el emperador César Augusto como de su hijastro y sucesor Tiberio.


Pero es en la literatura y en el cine donde Capri ha dejado una huella imborrable. Fue en el siglo XIX cuando el pintor y autor August Kopisch describe su estancia en 1826 en la isla y el (re)descubrimiento de la Gruta Azul a través del libro que creó una gran fascinación en Francia, Alemania, e Inglaterra: Entdeckung der Blauen Grotte auf der Insel Capri.


La apertura de la gruta azul se encuentra parcialmente sumergida en el agua, teniendo que acceder al interior en pequeñas barcas a remo. Dependiendo del oleaje y las mareas, hay ocasiones en las que no se puede acceder al interior, como resultó ser el caso el día de nuestra visita.
Lo que sí es obligado es un recorrido en barco circundando todo el perímetro de la isla partiendo de Marina Grande.


Las diferentes Puntas y Escollos, así como las pequeñas Cuevas, la más famosa la Grotta Azzurra (gruta azul) y los Faraglione, amenizan el paisaje por todo el recorrido.




Una vez completada la vuelta a la isla, es obligado visitar las ciudades de Capri y Anacapri escenarios protagonistas de tantas historias de la literatura y el cine.


El médico sueco Axel Munthe (1857–1949), pasó la mayor parte de su vida en Capri y construyó la Villa San Michele, en Anacapri. En 1929 escribió The Story of San Michele, llevada al cine con el título Axel Munthe, Der Arzt von San Michele en 1962 (La historia de San Michele, en español), una coproducción alemano-franco-italiana, dirigida por Giorgio Capitani y Rudolf Jugert. Lo mejor de la villa San Michele son sus espléndidos jardines.


Capri es la isla predilecta del autor catalán Albert Espinosa donde se sitúa gran parte de su última novela Si tú me dices ven, lo dejo todo... pero dime ven, publicada en 2011.
Capri y Anacapri están unidas por una línea de autobús que hace el recorrido por una sinuosa y estrecha carretera en apenas diez minutos. La estación de autobuses de Capri es una preciosidad.


César Antonio Molina, exministro de Cultura, en su artículo publicado en 2011 en El País, calcula en más de noventa el número de películas rodadas en Capri y hace un breve recorrido por algunas de las más famosas, comenzando por Viaggio in Italia, de Roberto Rosellini (1954).


No menciona, sin embargo, una de las películas más famosas, It Started in Naples (Capri, en español) de 1960 dirigida por Melville Shavelson y protagonizada por Clark Gable y una espectacular Sophia Loren que fue nominada a la mejor actriz de comedia en los Globos de Oro de 1961.


De esa película es la canción Tu vuò fà l'americano escrita por Renato Carosone en 1956 y cantada por Sophia Loren en esta versión para la película.

Pero son muchas las cosas que nos hemos dejado por ver en Capri. Es un motivo más por el que habrá que volver a esta región de Italia, la Campania..