Aunque de forma indirecta haya una referencia a la película Nacido el 4 de julio (Oliver Stone, 1989), no es nuestro propósito tratar de dicha película; ni siquiera del Día de la Independencia que celebran hoy en Estados Unidos. Hoy hace 41 años que nació Koko, uno de los gorilas más famosos que ha habido y que aún vive. Koko fue entrenada para el aprendizaje del lenguaje de signos americano y es capaz de comunicarse con los seres humanos por medio de más de un millar de signos.
Koko es la protagonista del libro escrito por su cuidadora Francine Patterson que lleva por título El gato de Koko, un libro ilustrado con fotografías sobre una de las anécdotas más entrañables y curiosas de esta gorila: su deseo de tener y cuidar un gato.
The Gorilla Foundation se encarga hoy de recordarnos el cumpleaños de Koko, el cual nos recuerda, a su vez, un 7 de julio, día que nos entregaron para su cuidado a Pwa, que aunque no se trataba de un gorila, cierto parentesco sí guardaba.
Mientras tanto, esperamos expectantes la publicación mañana de una jugosa entrada en el blog de nuestro buen amigo José Manuel Estrada, Esto no es la biblioteca de Alejandría que promete resultar interesante.
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miércoles, julio 04, 2012
Nacida el 4 de julio
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The Gorilla Foundation
lunes, agosto 15, 2011
Castrado pero feliz
Matute es el gato callejero que, huérfano, adoptaron mis hijas hace seis años. En realidad, nos adoptó él a nosotros. La independencia de estos felinos es tal que, en la práctica, puede decirse que nos toleran como parte de su entorno, siempre y cuando les caigamos bien. Y a Matute parece que le caemos bastante bien. Sus muestras de afecto, aunque limitadas, son entrañables en sí mismas. Cuando se frota su cabeza contra mis piernas, como aceptándome como un igual, sé que no pretende comida; para eso recurre a otra táctica: el insistente ronroneo delante del frigorífico. Aunque protagonista de alguna entrada anterior, hoy quiero hacer referencia a lo bien que vive, el jodío, pese a que, como dice Marian, mi mujer, el pobrecito está castrado. Hicimos caso de la recomendación de la veterinaria y le castramos para evitar peligrosas peleas con otros gatos durante el celo de las hembras. Como él no ha ido a la escuela, no sabe qué es eso de estar castrado y, de hecho, parece no preocuparle en absoluto. Es como dice el título del post: castrado pero feliz.
Cualquier caja o bolsa tienen para él irrresistibles encantos que acaban por seducirle.
Pero es el sillón, sin duda alguna, su territorio predilecto que nos cede como haciéndonos un favor.
Ha explorado cada rincón de la casa...
...y siempre le encuentra alguna utilidad.
Eso sí, a veces le gusta sentirse protagonista y para ello pasa a integrarse en el belén navideño, por poner un ejemplo.
Cualquier caja o bolsa tienen para él irrresistibles encantos que acaban por seducirle.
Pero es el sillón, sin duda alguna, su territorio predilecto que nos cede como haciéndonos un favor.
Ha explorado cada rincón de la casa...
...y siempre le encuentra alguna utilidad.
Eso sí, a veces le gusta sentirse protagonista y para ello pasa a integrarse en el belén navideño, por poner un ejemplo.
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