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lunes, julio 30, 2012

Códices Madrid

Salvados por la campana, este fin de semana hemos tenido la oportunidad de acercarnos a la Biblioteca Nacional para admirar y contemplar la exposición dedicada a los Códices Madrid de Leonardo da Vinci, que terminaba ayer.




Aunque yo los tengo en su versión digital, a la cual se puede acceder por la versión on-line de la Biblioteca Nacional, resultaba necesario poder contemplarlos aunque fuese, como tiene que ser, a través de un cristal.
La emoción fue extraordinaria, tanta como la que sentimos cuando tuvimos ocasión de admirar una veintena de originales del Códice Atlántico expuestos en Santa María delle Grazie durante nuestra visita a Milán en diciembre de 2010. Solo que, en aquella ocasión, la iluminación de la sala, en excesiva penumbra, nos impedía captar muchos detalles. No así en esta exposición organizada por la Biblioteca Nacional.



Una lámina me llamó la atención. El manuscrito 112r del Códice Madrid II presenta una anotación de Leonardo perpendicular al texto en la que dice:
En la noche de San Andrés encontré la solución final de la cuadratura del círculo cuando ya se terminaba la vela, la noche y el papel en el que escribía, al filo del amanecer.
Gracias a mi versión digital, os puedo mostrar dicho manuscrito.


Además, estaba por allí presente una copia del folio 12282r de la Biblioteca Real del Castillo de Windsor que legitima mi trabajo de investigación llevado a cabo sobre el emblema de Leonardo: Impedimento no mi piega [nomi piegha, en su peculiar grafía] que podría traducirse por Ningún obstáculo me dobla.

viernes, mayo 27, 2011

Nuestra pequeña biblioteca vinciana

Nuestros últimos zascandileos por Italia han servido para aumentar lo que llamamos nuestra pequeña biblioteca vinciana. Somos grandes admiradores de los trabajos de Leonardo da Vinci, el cual ha sido protagonista de algunas entradas en este y otros blogs. Poco a poco, nos hemos ido haciendo una pequeña biblioteca sobre él o relacionada con él.



A las Notas de cocina de Leonardo da Vinci de Shelagh y Jonathan Routh, le siguieron Leonardo da Vinci y su códice para el liderazgo, de Juan Carlos Cubeiro, una muy recomendable lectura,



y, en especial, The Notebooks of Leonardo da Vinci, recopilados por Jean Paul Richter en 1888, gracias a los que pudimos contaros lo que escribió Leonardo, al revés, en su famoso Hombre de Vitruvio.





En Milán, a finales del año pasado, la visita al Museo de la Ciencia y la Tecnología Leonardo da Vinci nos permitió disfrutar de una de las exposiciones sobre reproducciones en maquetas de alguno de los inventos de Leonardo, más importantes que hay (hay muchas).



Pero ha sido en Florencia, en el pequeño Museo Leonardo da Vinci, también sobre reproducciones en maqueta de sus inventos, donde encontramos una interesante pista para aumentar nuestra biblioteca vinciana. Además de reirnos con una de las "explicaciones" en español de uno de sus inventos, digna de todo un premio a la traducción más lamentable posible,



una referencia al Manoscritto H nos llevó a realizar una exhaustiva búsqueda de los manuscritos de Leonardo, que ha dado interesantes frutos.
Dejando a un lado el Códice Leicester, adquirido hace unos años por Bill Gates por 30,8 millones de dólares (un pequeño capricho), los facsímiles de los códices de Leonardo resultan un tanto inalcanzables para nuestros bolsillos. El facsímil del Códice Atlántico, en la Biblioteca Ambrosiana de Milán, tiene el módico precio de 35.000 €. Más asequible (1.500 €) es el facsímil editado hace poco más o menos un año, del Códice Madrid de la Biblioteca Nacional. Sin gastarnos un euro, eso sí, no se trata de un facsímil pero sí una reproducción del original digitalizada, hemos conseguido los Códices Madrid I y II.





También hemos podido obtener una reproducción del Códice Trivulziano de 1891, cuyo original se encuentra en el Castillo Sforzesco de Milán.



Pero uno de nuestros hallazgos más interesantes, ya contaremos en otro momento por qué, ha sido el trabajo original del escritor italiano Luigi Morandi, de 1908, Lorenzo il Magnifico, Leonardo da Vinci e la prima grammatica italiana, que era la pista que encontramos en Florencia.